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No Te Mires al Espejo por las Noches

Por Arianna Castillo Escuchar audio relato

Ayer por la noche no lograba dormir, porque el viento golpeaba las ventanas con una fuerza extraña, y aunque intentaba convencerme de que era solo el clima, sentía que algo me observaba desde la oscuridad. Me levanté para ir por un vaso de agua y, al pasar frente al espejo del pasillo, juraría que mi reflejo no se movió al mismo tiempo que yo lo hacía.

Me quedé paralizada por un instante, hasta que reuní el valor y acerqué mi mano al cristal. Entonces mi reflejo sonrió, haciendo una mueca torcida, completamente ajena a la mía. Retrocedí de golpe, pero mi reflejo no lo hizo. Se quedó allí, mirándome.

El corazón me latía tan fuerte, que apenas podía respirar. Entonces, apagué la luz del pasillo esperando que todo desapareciera, pero lo peor vino después: en la oscuridad escuché un susurro detrás de mí, tan cerca que sentí el aire en mi oído:

—Ya no eres tú... ahora soy yo.

Salí corriendo a mi habitación, cerré la puerta con el seguro y me tapé con las cobijas como una niña. Desde entonces no he vuelto a mirarme al espejo por las noches.

¡Fin!

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