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Cuidado con los Silbidos en el Monte

Por Administrador Escuchar audio relato

Mi papá solía advertirnos algo que, con el tiempo, me costó entender.

Él decía que si vas por el monte, y escuchas un silbido, jamás respondas. Porque si silbas de vuelta, algo cambiará en ti, y no regresarás igual.

De niño pensaba que solo quería asustarnos. Pero en el pueblo, todos repetían lo mismo. Decían que ese silbido no venía de alguien, sino de algo que anda por allí.

Muchos años después, trabajaba como topógrafo en una zona boscosa de Oaxaca. Estábamos midiendo terrenos, para abrir una carretera. Esa noche, me tocó quedarme en la cabaña, mientras los demás, bajaban al pueblo por provisiones.

Me acosté temprano, pero a eso de las dos de la mañana, un silbido me despertó.

Al principio creí que era un ave, pero el sonido se repitió, esta vez desde otra ubicación. Era idéntico. Sin pensarlo mucho, silbé igual, como por reflejo.

De pronto, todo se quedó en silencio.

Intenté dormir otra vez, pero sentí algo raro. Como si alguien más estuviera en mi habitación.En ese momento no le di mucha importancia, así que cerré los ojos, e intenté volver a dormir.

De pronto, sentí cómo el colchón se hundía suavemente a mi lado. Aunque quise voltear la cabeza para mirar, no tuve el valor. Me quedé quieto, escuchando una respiración muy cerca de mí.

Cuando por fin amaneció, revisé la habitación, pero no había señales de que alguien hubiera entrado. Aun así, la puerta tenía tres arañazos profundos, y dentro de mis botas encontré tierra roja.

Más tarde, hablé con una anciana del pueblo. Me escuchó con calma, como si ya hubiera oído algo parecido antes. Me dijo que cuando uno responde ese silbido, lo estás invitando. Que esa cosa no habla, pero responde. Te sigue. Te observa. Y si le agradas, se te queda pegada.

Después de oír todo eso, entendí que no podía seguir allí. Así que renuncié al trabajo, y me alejé del monte para siempre.

Desde entonces, a veces lo escucho en la ciudad. Entre el ruido de los carros, o en las noches silenciosas.

Es el mismo silbido. Exacto e Inconfundible.

Y cada vez que suena, algo dentro de mí se congela.

Porque ya aprendí que si respondo, él volverá a acostarse a mi lado.

¡Fin!

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