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Algo Se Subió a la Bicicleta de Mi Abuelo

Por Administrador Escuchar audio relato

Esta historia le sucedió a mi abuelo cuando trabajaba como velador en la ciudad de Puebla, allá por los años 80. Acostumbraba salir de madrugada para llegar a tiempo a las obras, y todo ese trayecto lo realizaba en bicicleta.

Una vez, le contó a mi abuela algo realmente aterrador. Dice que, una madrugada, mientras pedaleaba por una curva llena de terracería, sintió que la bicicleta se comenzaba a tambalear, como si algo o alguien intentara subirse en la parte de atrás. Luego de unos segundos, sintió claramente cómo alguien lo abrazaba por la espalda y le susurraba al oído:

—¿Me llevas?

Él, con el corazón acelerado, apenas alcanzó a murmurar:

—¡Virgencita de Guadalupe, protégeme!

A pesar del miedo, reunió valor y giró la cabeza para ver quién era, pero lo único que alcanzó a distinguir fue a una mujer de piel pálida, con el cabello rizado y amarillento, flotando en un fondo completamente blanco. Nunca logró ver su rostro, porque el viento le arremolinaba el cabello sobre la cara.

Siguió pedaleando como pudo hasta que, por fin, llegó a un bulevar, donde ya se podían ver otros autos. Fue entonces que volvió a sentir el tambaleo de la bicicleta y, al mirar hacia atrás, ya no había nadie.

Mi abuela siempre pensó que se trataba de un alma en pena. Sin embargo, hasta el día de hoy, mis tíos creen firmemente que aquello era una bruja.

¡Fin!

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A lo largo de los años, la Virgen de Guadalupe ha simbolizado para sus devotos un refugio frente al miedo, guía en la oscuridad y protección ante lo desconocido.

¿Tú qué crees que fue, un alma en pena o una bruja?
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